Titularse con la pena

Por primera vez en mi vida escribo una entrada personal en una bitácora. Quiero ver si es tan mala idea como suena… Tengo muchos prejuicios al respecto, y si no me resulta cómodo tendré que llenar No tan diario de rollos, desvarios y despotriques sistemáticos.

Supongo que es personal El Principal Problema Conmigo. Me hago ilusiones de que cuestionados acerca de esto mis amigos concordarían conmigo (es decir, con lo que yo diría cuestionado al respecto, que puede o no ser mi opinión acerca del Principal Problema Conmigo) diciendo que es mi título de licenciatura, concretamente, su falta.

Entré a la universidad a finales de 1998, siglo, milenio, pasado, pasado. Pensé que sería divertido y por divertido fácil; siempre he querido estudiar matemáticas así que ganas no me faltaban. Los cursos fueron divertidos, como esperaba y se me fueron como agua. (Si están indecisos acerca de su carrera y han considerado matemáticas no lo piensen más.)

Después… Nada… Durante mucho tiempo… nada. No hacía y no hacía y no hacía mi tesis. Luego, la hice, pero no la escribía y no la escribía y… Bueno, ya casi acabo, pero si a alguien le interesa la cronología fueron 3 largos años (que me parecen un parpadeo). Se que hay personas que me perdieron la fé y sinceramente espero que no me importe.

Pero he aprendido que sí me importa y me apena. Ha sido díficil por fin escribir esa tesis y hacer los trámites aguantando los regaños y las felicitaciones. Hoy le escribí a un amigo que está en Egham, Surrey haciendo el posgrado, a un amigo que nunca tuvo mi problema e hizo una fabulosa tesis en un tiempo admirable (gano el Premio Sotero Prieto), a un amigo que tal vez no me entienda del todo por no tener mis defectos. Le dije:

Sigo sin entender como me pasó lo que me pasó, pero ya sé como se hubiera podido evitar: cuando acabas los cursos, deberían de hacerte llevar un sleeping bag, un abrelatas y un titipuchal de latas de sardinas a la sección escolar. Ahí te citan en algún salón algún día a alguna hora. Cuando llegas cierran la puerta a tu espalda y oyes el cerrojo antes de poder voltear. Cuando corres a protestar se abre una ventanitita en la puerta y tu asesor te da una tarjetita con tu tema de tesis y los libros y artículos convenientes. En el salón hay hojas, lápices, tu sleeping y tus latas de atún. Al día siguiente entregas un bosquejo de la tesis y te devuelven a cambio tu abrelatas…

No tengo muchas esperanzas. En la UNAM caben sólo dos mecanismos para cambiar los procedimientos burocráticos: el movimiento de las placas tectónicas y la erosión, geológicos ambos a más no poder.

Autor: Omar

re(des)conocido autor de 1.0 blog(s).

3 thoughts on “Titularse con la pena”

  1. Creo que pierdes el punto más importante Omar; no es que creyéramos que fuera (o es) el Principal Problema Contigo. Es que somos una bola de mezquinos envidiosos.

    Bueno, no puedo hablar por los demás. Yo soy un mezquino envidioso.

    La cosa es, a todos nos costó la tesis por los trámites y tener que sentarnos a escribirla. Pero además nos costó la tesis misma.

    Y a ti no. En el momento en que te decidiste a hacerla, la hiciste. Y en tiempo de procesador (i.e., tiempo que le dedicaste exclusivamente a la tesis) en mucho menos de lo que nos costó (o costará) a los demás.

    Entonces no es que dijéramos “pinche Omar porqué no se titula”… que sí lo hacíamos. Era “maldita sea; además de que le cuesta mucho menos que a mí, se da el lujo de rascarse la panza… tres años”.

    En el lado positivo, lo bailado nadie te lo quita. No niegues que en general te lo pasaste bomba esos tres años.

  2. Me parece que falta decir que “Omar Antolín” terminó en dos años una carrera que normalmente se hace en cuatro, y no fué cualquier carrera: Matemáticas. (mis respetos). Creo que “Omar” puede darse el “lujo” de tomarse tres años de “vacaciones”, para disfrutar la vida.
    Me da gusto saber que “por fin” terminaste tu tesis, y no creo que “alguien” te haya perdido la fe. Lo que siento es que los que medio tenemos idea de toda tu capacidad pensamos que no deberias desperdiciar tantos talentos.
    Todos necesitamos motivación, una musa… Sabemos que la has encontrado.🙂
    mmm y eso de las sardinas y el abrelatas, es una muy buena idea!, Cómo no se me había ocurrido antes…

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