Anonimato, La Protección del

Por algún motivo que ahora no recuerdo, decidí no referirme a mis amigos por nombre aquí. El argumento podría haber sido estilístico, pero no lo juraría. Hay otras posibilidades:

Argumento temático. Quería evitar hacer un blog demasiado personal; tal vez pensé que no nombrar sería incentivo.

Argumento de la vieja sabiduría. Antes los hombres sabían que conocer el verdadero nombre de una cosa otorga poder sobre ella. No conozco el verdadero nombre de mis amigos (lo sé pues compruebo una y otra vez no tener poder sobre ellos), pero conozco algún nombre y por ahí es posible empezar a indagar. Tenemos aquí el anonimato como protección.

En cualquier caso, decidí cambiar de opinión y, ya decidido, no me tomó más de un segundo cambiarla. Supongo que no se nota mucho la diferencia… todavía.

No pienso regresar a cambiar ninguna de las (¿6? ¿7?) entradas previas para poner nombres. Según recuerdo solo una lo necesita. En ésta me refiero a Julio (el de la facultad, no el de Jalapa). Esa entrada causo un poco de confusión: un par de amigos me preguntaron si se trataba de otro par de amigos, respectivamente. (Nómbralos, nómbralos. No, nombrar es malo, es malo, y… y… ellos son -golum- buenos conmigo -golum.)

Autor: Omar

re(des)conocido autor de 1.0 blog(s).

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