Contra la piratería

Ayer en el cine vi un anunció contra la piratería que cambió mi actitud completamente. Nunca he tenido opiniones fuertes acerca de la piratería, siempre creí que practicarla o no era un asunto personal y que era de mal gusto hablar de eso en público. Como la religión, digamos.

Pero este anunció me hizo ver lo equivocado que estaba. Creo que fue en buena parte verlo planteado de una manera concreta, en una situación cotidiana, lo que lo hizo efectivo. Los argumentos abstractos no logran encender pasiones con esa intensidad.

Una casa como cualquiera. Cocina y comedor son uno; una casita modesta para una familia modesta. Los niños y la abuela sentados a la mesa. El anunció me empieza a intrigar: ¿vive ahí la abuela o solo visita? Van sólo un puñado de segundos pero el drama ya se asoma.

De pronto la puerta.

Se abre.

Entra la madre de los niños, la hija de la abuela. Cansada tras un largo día de trabajo. Las cosas como son estos días, uno entiende. Llega a su casa y se sienta pesadamente a la mesa. Anhela relajarse un poco. Me identifico.

La mujer trae una película.

De solo verla sé que es pirata.

Ella confirma mi intuición repentina, les dice que se ve buena y que salió casi regalada.

Allá ella, pienso yo. Cada quien.

La abuela tiene mal gusto. Le pregunta a su hija si la piratería es como robar. Mejor la cito: “Pero eso como robar, ¿no?”. Por como formula la pregunta queda claro que la abuela cree que sí, que efectivamente es como robar, cree que su hija, su propia hija es una ladrona. Ha de pensar yo no la crié así, yo no merezco esto. Pero tiene vocación de madre: su voz delata más preocupación que enojo.

En el momento estaba completamente absorto en el drama, pero ahora, con calma, me admira la habilidad del cineasta, la economía con la que traza los personajes y la situación. Y todo tan accesible: me puedo imaginar en esa situación sin mayor esfuerzo. Hasta sé como me peinaría si fuera el que compró la película y como si fuera quien lo regaña.

La mujer se defiende con una precisión y agudeza que me parece fenomenal. Dice que ella no robó, que ella compró la película. Se sacude el universo y veo la luz. Tiene razón: si acaso la piratería es mala, es un mal de otros. Yo no robo las películas, si es que eso es robo, para cuando yo entro en contacto con ellas son mercancía. Doy dinero a cambió de un bien y del trabajo de quien las graba. En todo caso es él el que comete el crimen. Yo soy un consumidor. Nunca he oído que tanto peca el que mata la vaca como el que compra el rib-eye.

Entiendo también a la abuela. Es de una generación anterior, más rígida. No espero que ella entienda, no espero que logre las distinciones sutiles que caracterizan al mundo moderno. Sonrió con compasión y le digo –en voz baja porque todavía hay parte de mí que sabe que estoy en un cine, al menos físicamente, mientras mi espiritú habita el anuncio– Abuela, tu hija te lo dijo todo, pero no te preocupes si no entiendes, solo confía en ella.

Me siento seguro, tengo una postura firma acerca de la piratería por primera vez en mi vida, sigo sonriendo y solo espero la pantalla negra para aplaudir, cuando, de pronto, en una fracción de segundo el giro entero del anuncio cambia.

Hay una subtrama.

Tan concentrado estaba en la discusión entre la abuela y la madre de los niños que los olvidé a ellos. ¿Entenderán las consecuencias filosóficas del elíptico debate de los adultos? ¿O sólo querrán jugar? Recuerdo mi infancia. Yo no tendría paciencia para esas cuestiones. Para mi el debate moral sobre la piratería sería aburrídisimo, cosa para los adultos. Cuando yo era niño, los adultos no se sabían divertir.

El niño se levanta y va a la puerta.

Su madre le pregunta a donde va. Su tono indica que el niño no puede salir. Que tiene que quedarse a cumplir los deberes.

Es una confrontación intensa. Yo lo sé, tuve muchas de esas cuando era pequeño.

Aguanto la respiración durante la pausa que hace el niño. Desafiante finge calma y dice que va con sus amigos.

Su sang froid funcionó. La madre no puede más. Muestra su enojo primero. Le dice que no puede ir, que tiene que estudiar para el examen.

El niño sigue controlando su ira de una manera escalofriante. Dice que no es necesario. Eso es, pienso, sé impredecible.

Su mamá no logra contener la sorpresa. Quiere saber por qué es innecesario que estudié para el examen su hijo. Su cara me hace pensar que no piensa que sea por la inteligencia y memoria del chamaco. Me entristece pensar que no confie en él, pero me recuerdo a mi mismo que yo solo he conocido al niño unos 20 segundos. Su madre lleva con él toda la vida. Decido darle el beneficio de la duda a la mujer.

El niño dice con toda naturalidad que ya consiguió el examen. ¡Y su mamá dudó de su inteligencia!

La mujer pone cara de decepción y le pregunta si lo robó. ¡Yo me había confundido: no era su inteligencia de la que dudaba! ¡Era su sentido moral! Ahora entiendo todo. La mujer encuentra inmoral robar examenes.

Lo pienso unos segundos y concuerdo. Cada vez le tengo más respeto a la señora.

El niño me apantalla: conserva la cabeza fría aún. Dice que no lo robó, dice que lo compró.

No puedo creerlo. Y yo que me impresioné tanto. El niño es un idiota. ¿Cómo puede creer que eso arregle todo? ¿Lo compró y qué, yo lo tengo que celebrar acaso? ¿Lo compró y por eso todo está bien? ¿Lo vuelve menos inmoral? ¿Esa es la idea?

Que asco de muchacho.

La mamá reacciona como yo. De la impresión y decepción enmudece.

Estoy hirviendo de coraje. Al menos el escuincle ya se fue.

Luego la niña, la niñita dulce e inocente que yo hacía completamente fuera de la jugada, la niña lanza una bomba. Como tu película, le dice a la mamá.

Lo entiendo de inmediato. Por eso me sonaba familiar el argumento estúpido del mocoso: su madre lo esgrimió contra la abuela. Es enteramente análoga la situación, la niña tiene razón. Lo sé, lo siento en los huesos.

La sangre se va de mi cara. Mi corazón no puede ya con la gravedad. Se me adormece la lengua. Me hormiguean las piernas.

Las dos.

Me da comezón en la nuca y me falta el aire.

Decido ahí mismo dedicar mi vida a luchar contra la piratería.

Y construir un altar a mi salvadora: la niñita lista que me explicó las cosas como son. Como realmente son.

Autor: Omar

re(des)conocido autor de 1.0 blog(s).

13 thoughts on “Contra la piratería”

  1. Muy bien.

    Yo también he visto dicho anuncio en repetidas ocasiones (repetidas porque todas fueron en el cine; supongo); sin embargo, en mí no causó más que la impresión de que me quería aplicar el viejo y muy socorrido ¡chantaje sentimental!.

    Lo que no me queda claro es la verdadera comparabilidad de las dos situaciones descritas.

  2. Espero que nadie deduzca del comentario del Charo que se tomó en serio mi entrada.

    Él sabe que estoy jugando, que en realidad me parece nefasto el comercial y su intento de chantaje emocional y que me desespera que la niña aclare la obvia (y falsa) analogía, insultando la inteligencia del público –el Charo sabe todo eso y sólo me sigue la corriente.

  3. Anti- pirateristas… ¿dónde están?

    ¿Cómo escapar de la piratería en estos tiempos?. Tiempos en que la tecnología no deja de avanzar y poco a poco la mayoría de la gente cae en la banda ancha y muchísimos de ellos caen en la tentación de bajar canciones.
    En fin, si te gusta la música, no la destruyas. Habría que recordar a aquella propaganda… una copia pirata más, un artista menos. En definitiva, parezca o no así como las empresas sicograficas pueden llegar a ganar mucho, también pueden llegar a perder mucho.
    Es un gran mercado el de la piratería. Se sabe que no sólo se ataca a la música sino que es “común” que también se pirateen libros (como por ejemplo al fotocopiarlos) y demás, la lista puede seguir, pero acá se está apuntando más al tema de la música.
    Hay mucha inconsciencia, contradicción, ignorancia o falta de interés al respecto, por eso es bueno hacer algo para tratar que al menos la situación mejore (aunque pueda parecer una idea semi infantil o casi utópica).
    No hace falta ser muy pillo para darse cuenta de la cantidad de dinero que pierden los autores de estas obras, aquellos que trabajan dignamente para ofrecer su material, su arte (aunque en algunos casos, ese arte sea decadente para muchos).
    Existe la típica justificación: “No, es que yo no me compro cd´s originales porque salen un toco, ni en pedo garpo treinta mangos”.
    Y es así como uno más uno, van invirtiendo dinero en cd´s truchos.
    Muy pocos podrán decir: “Yo nunca aporté a la piratería”, porque prácticamente la mayoría habremos caído alguna vez en eso, pero siempre se puede cambiar de postura.

    Si sos un cibernauta o (sin llegar a serlo) tenés como hobby estar conectado a Internet, en Internet existen varias páginas de donde se pueden conseguir mp3 legales. Una de las más difundidas acá, en la Argentina es: http://www.10musica.com . Ahí también tenés la opción de armar tu propio compilado.
    En fin, seamos realistas… volvamos a las viejas épocas. Épocas de discos de vinilo, cassettes o cd´s.
    No hay nada como ir a la disquería, escoger el disco que uno quiere comprar, ir a su casa, abrir el disco y ponerse a ver el book mientras se escucha el cd tranquilamente. ¡Qué decepción cuando no traen las letras de las canciones!, pero no hay nada como saborear un nuevo disco.
    ¡Qué vuelva el Winko, los discos de vinilo, el Jukebox, de paso!.

    Creo que somos pocos lo que pensamos así. De todas maneras, mantené tu postura.
    Difundí este mensaje.

  4. Dejando a un lado los comerciales, para mi la piratería es un asunto desagradable porque me llego a sentir culpable al practicarla. Pienso que es poco probable que yo produzca algo material y por lo tanto la propiedad intelectual es lo único que me queda, por tanto, si utilizo la propiedad intelectual sin dar regalías, nunca obtendré regalías. Me tranquilizo de dos formas. Ambas precarias pero efectivas.
    He producido poco y nunca he recibido dinero por las cosas que me parecen son las mejores que he hecho. Sin embargo he tenido un ingreso que me ha permitido hacer la gran mayoría de las cosas que he deseado. He llegado a pasar hambre, pero solo periodos muy cortos. He trabajado sin copyright y no lo he necesitado. Cuando de plano tengo la conciencia muy intranquila(porque copié un libro entero), me prometo seguir trabajando sin copyright.
    El otro elemento tranquilizador lo viví cuando cerca de semana santa el productor Mel Gibson iba a estrenar su película, La Pasión de Cristo. Era la mercancía ideal para vender en el metro al por mayor. Seguramente es el mayor evento de piratería que he visto en mi vida.
    ¿Les digo cuanto ganó la película únicamente en las salas de cine?
    Más de $368 millones de dolares. Más le vale a Mel Gibson apoyar a grupos musicales desconocidos que sufren por la piratería con ese dinero.

  5. La piratería impide el desarrollo de lo intelectual. Mata las ideas. Hace
    imposible la creación.
    La piratería amenaza y erosiona nuestra cultura, nuestra identidad.
    La piratería no sólo ataca a los creadores, nos ataca a todos.
    No dejes que la piratería destruya tu cultura. Actúa.

  6. Es el precio de la tecnología. El problema es que hay alguien en este mundo matraka que no quiere aceptar que la tecnología sea de veneficio a todo mundo.

    Es algo así como lo que pasó en la revolución industrial. Las nuevas máquinas permiten ganar mucho más dinero, dado que facilitan la generación de mercancías a menor costo y sin mano de obra, o con un número reducido de ella.

    Los discos compactos, por ejemplo, terminaron con los discos de acetato y con los casets de cinta. El cambio aquí no fue tan “grave” pues los dueños de las disqueras simplemente decidieron substituir unos por otros “en el mejor de los casos” ( y lo que no lo hicieron quebraron). En esta época, la tecnología aún no era tal como para que cada individuo pudiera tener en casa un aparato para gravar, crear y reproducir discos compactos.

    La tecnología ha avanzado y con ella las empresas siguen ganando más y más y más….

    A alguien no le interesa que la tecnología llegue a manos de todo el mundo. Claro. Qué sería de las grandes compañías disqueras si la gente “común” pudiera crear sus propios discos? Pues que se les termina el negocio.

    Querer escuchar música, ver una película de calidad, y en general, tener acceso a la cultura, el arte, y la diversión no es, o al menos no debería de ser, un privilegio.

    La tecnología de ahora permite que uno pueda gravar, copiar y conseguir música, películas, etc… saltándose a los molestos intermediarios, que quepa decir, sólo se están enriqueciendo pues ellos usan exactamente la misma tecnología que nosotros podemos usar, ah pero eso sí, ellos lo venden a un precio mucho más caro de lo que en realidad les cuesta.

    Es como sí antes de la imprenta, los escribanos señalaran, como lo hacen ahora, a todo aquél que use la imprenta para translimitan sus escritos o copiar sus escritos!! Tan solo por que usar la imprenta dejará de hacer que los productores de piel dejen de ganar Todo lo que habían estado ganando hasta antes del gran invento de la imprenta….

    Ojalá el dinero que estoy dejando de pagar cada que bajo una canción de Internet, fuera dinero que se le paga al artista… ojalá… a lo mejor así en verdad no bajaría tanta música…. pero la verdad, es que del dinero que uno paga cuando compras un CD en Mixup, la mayoría de ese dinero se queda en los intermediarios.

    En fin, NO estoy diciendo que SI a la piratería, más bien, estoy diciendo SI a que la tecnología, la ciencia, el arte, y en general la cultura y más aún, la diversión esté al alcance de todos.

  7. Es el precio de la tecnología. El problema es que hay alguien en este mundo matraca que no quiere aceptar que la tecnología sea de beneficio a todo mundo.

    Es algo así como lo que pasó en la revolución industrial. Las nuevas máquinas permiten ganar mucho más dinero, dado que facilitan la generación de mercancías a menor costo y sin mano de obra, o con un número reducido de ella.

    Los discos compactos, por ejemplo, terminaron con los discos de acetato y con los cassettes de cinta. El cambio aquí no fue tan “grave” pues los dueños de las disqueras simplemente decidieron substituir unos por otros “en el mejor de los casos” ( y lo que no lo hicieron quebraron). En esta época, la tecnología aún no era tal como para que cada individuo pudiera tener en casa un aparato para gravar, crear y reproducir discos compactos.

    La tecnología ha avanzado y con ella las empresas siguen ganando más y más y más….

    A alguien no le interesa que la tecnología llegue a manos de todo el mundo. Claro. Qué sería de las grandes compañías disqueras si la gente “común” pudiera crear sus propios discos? Pues que se les termina el negocio.

    Querer escuchar música, ver una película de calidad, y en general, tener acceso a la cultura, el arte, y la diversión no es, o al menos no debería de ser, un privilegio.

    La tecnología de ahora permite que uno pueda gravar, copiar y conseguir música, películas, etc… saltándose a los molestos intermediarios, que quepa decir, sólo se están enriqueciendo pues ellos usan exactamente la misma tecnología que nosotros podemos usar, ah pero eso sí, ellos lo venden a un precio mucho más caro de lo que en realidad les cuesta.

    Es como sí antes de la imprenta, los escribanos señalaran, como lo hacen ahora, a todo aquél que use la imprenta para translimitan sus escritos o copiar sus escritos!! Tan solo por que usar la imprenta dejará de hacer que los productores de piel dejen de ganar Todo lo que habían estado ganando hasta antes del gran invento de la imprenta….

    Ojalá el dinero que estoy dejando de pagar cada que bajo una canción de Internet, fuera dinero que se le paga al artista… ojalá… a lo mejor así en verdad no bajaría tanta música…. pero la verdad, es que del dinero que uno paga cuando compras un CD en Mixup, la mayoría de ese dinero se queda en los intermediarios.

    En fin, NO estoy diciendo que SI a la piratería, más bien, estoy diciendo SI a que la tecnología, la ciencia, el arte, y en general la cultura y más aún, la diversión esté al alcance de todos.

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