Siqueiros en primera base

Estoy leyendo Writing Life, una antología publicada por PEN Canada, el sector canadiense de International PEN, una organización mundial de escritores. La antología es la tercera de una serie (las primeras dos se llaman Writing Away y Writing Home) publicadas para recabar fondos para las actividades de protección de libertad de expresión que realiza PEN. No estando de acuerdo con la libertad de expresión, no compré la antología sino que la saqué de una biblioteca. Ahora que lo pienso, el enunciado anterior da una mala impresión de mí y no debí haberlo escrito; no hay problema: esto, como tantas cosas, se resuelve con un poco de censura.

Me llamó la atención que México figure varias veces en los ensayos que componen el libro. Al parecer, varios escritores canadienses han visitado México, lo cual no debería sorprenderme porque los canadienses en general van mucho y porque los escritores gringos también – que recuerdé ahorita, por lo menos Ambrose Bierce (el gringo viejo de Carlos Fuentes), Jack Kerouac y William S. Burroughs (cuya novela Queer está ubicada en el D.F. y leí hace poco — está buena), James Ellroy repetidamente (a Tijuana, pero bueno). Incluso escritores ingleses visitan México, como Malcolm Lowry, Graham Greene y D. H. Lawrence.

El ensayo que contribuyó George Bowering a la antología incluye esta anécdota sobre Siqueiros:

La gente sabe que Siqueiros era un artista, un organizador de los trabajadores, un asesino y un comunista, pero la mayor parte de la gente no sabe que Siqueiros jugaba en primera base.

Siqueiros pasó buena parte de su vida en la cárcel o en el exilio. Cuando estaba fuera de la cárcel, estaba ametrallando la casa de Trotsky u organizando mineros o pintando grandes murales Marxistas. Cuando estaba encarcelado no lo dejaban pintar las paredes, así que usaba caballete y pintó miles de cuadros que hoy costarían mucho dinero.

A finales de los cincuentas, a Siqueiros le comisionaron crear un gran mural en las paredes del magínifico castillo de Maximiliano en el Bosque de Chapultepec, desde donde el gobernante de Hapsburgo fue arrastrado a su ejecución por los insurgentes mexicanos en cuyo honor está nombrado el gran bulevard Insurgentes. El castillo fue el cuartel general de una de las invasiones de E.U. a México, en la que los invasores fueron diezmados por los niños armados mexicanos ahora recordados en el nombre del gran bulevard Niños Héroes. El castillo de Maximiliano fue también la residencia del odiado dictador Porfirio Díaz. El mural de Siqueiros tendría como tema el derrocamiento de Porfirio Díaz.

Bueno, Siqueiros tuvo que hacer muchos de sus bosquejos para el mural mientras era prisionero en la cárcel de Lecumberri. Los sesentas fueron una época de disidentes en México como lo fueron en otras partes. En México, culimarían en 1968 con el asesinato por parte del ejército de estudiantes universitarios cuyas protestas el presidente creía pondrían en peligro el éxito de los Juegos Olímpicos y que le sugerirían al mundo que fue un error otorgar los juegos a una nación tan volátil. Mucha gente iba a ir a los juegos y el turismo es muy importante para la Ciudad de México. No se vería bien tener un mural a medio acabar en el castillo de Maximiliano y al artista encarcelado. Así que se decretó que David Alfaro Siqueiros saldría de la ćarcel de nuevo en 1964.

Miles de personas lo estaban esperando afuera de la prisión. Cuatro mil personas estaban esperándolo para hacerle una fiesta en el cine más grande de la ciudad. Yo vivía en la Ciudad de México entonces y quería ir al centro, pero no me gustan las multitudes y me quedé en casa en Churubusco.

Siqueiros no llegó a la puerta de la prisión a la hora anunciada. La enorme multitud que estaba esperando llevarlo al cien tuvo que esperar un par de horas. ¿Por qué?

Porque el equipo de beísbol de Siqueiros tenía un partido importante esa tarde y el era el hombre en primera base del equipo.

Siqueiros tenía 70 años.

Autor: Omar

re(des)conocido autor de 1.0 blog(s).

7 thoughts on “Siqueiros en primera base”

  1. 😀 A mi también se me hizo curioso lo de los “niños armados que diezmaron a los soldados”, pero pensándolo bien, no me extraña mucho que se lo hayan contado así a Bowering…

  2. De hecho, a mí lo que me llama la atención es la elección de la palabra ‘diezmar’. ¿El original está español? ¿El original usa la palabra ‘decimate’?

    Y sí, supongo que si la historia la escuchó de algún mexicano, entonces tiene sentido pensar que los niños héroes fueron descritos de esa manera heroica. Otra es que el autor se esté burlando de todo mundo.

    Esta última opción me parece mejor dado el tono de todo el texto.

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