Going Native

Ahora que vivimos en otro país, he tratado de adoptar las costumbres locales, para experimentar de manera más auténtica vivir aquí. Desde luego, la costumbre que suele ser la más difícil de adoptar es el hábito de hablar en otro idioma. Sabiendo eso y siendo flojo, solo consideré opciones en países de habla hispana o inglesa cuando decidí donde estudiar el doctorado. (A final de cuentas solo hice solicitud en la universidad de Toronto, donde estudio ahora, y, por si acaso, en la de Waterloo –eso es Waterloo, Ontario, Canadá, no el Waterloo del que canta ABBA, donde Napoleón libró su última batalla.) Aún así, tanto el inglés como el español tienen muchas variantes y me podría haber tocado hacer un esfuerzo por hablar como los nativos o incluso para entenderles.

Aquí en Toronto no tuve ese problema, lo cual es normal, supongo, dado que aprendí inglés en Toronto cuando era chico (mi papá también estudió en la universidad de Toronto, cuando yo tenía entre 1 y 7 años –y, mmh, mis papás me trajeron a Canadá con ellos). Mi acento pasa por torontoniano sin mucho problema aunque parece ser bastante genérico: me confunden con “norteamericano” –quieren decir canadiense o gringo– pero no de algún lugar específico. (Tengo un par de anécdotas sobre eso: una es que una vez me preguntaron porque fue que viví en México tanto tiempo, por lo que contaba sonaba como que había estado ahí varios años; otra es que unas turistas neoyorquinas en Oaxaca, que me pidieron direcciones en español y a quienes les contesté en español antes de decidir que su acento era gringo –Oaxaca tiene turistas de muchos lados– y hablarles en inglés, me dijeron que las tenía engañadas, que mi español era tan convincente que llegaron a creer que era mexicano…)

Cuando veníamos para acá Paola me preguntó si los canadienses hablaban inglés igual que los gringos. Le dije que básicamente sí, que algunas palabras eran distintas y que había un mito de un acento canadiense, pero que me parecía que ya solo lo conservaban comediantes gringos que se burlaban de los canadienses. Cuando llegamos al aeropuerto en Mississauga y Paola oyó al maletero me preguntó de dónde era el tipo, por qué se oía tan raro. Tuve que decirle que tenía el mítico acento canadiense que según yo no existía ya… Ahora ya sé que realmente solo se ha perdido en las ciudades grandes y no totalmente. (En la televisión y en las películas suelen hablar con esos acentos norteamericanos genéricos, supongo que para hacer marginalmente más faćil su éxito en el lucrativo mercado gringo, y por eso yo tenía la impresión de que no hablaban con el acento estereotípico.) De mis amigos canadienses solo tienen un acento marcado algunos de los que son de lugares chicos (y no todos el mismo acento, pero todos reconociblemente canadiense). Los torontonianos tienen poco acento identificablemente canadiense y esto no permite distinguirlos fácilmente de los gringos de ciertas partes de Estados Unidos. Pero incluso algunos torontonianos que conozco dicen about rimando con boot y acaban buena parte de sus enunciados con el típico eh (pronunciado como el nombre de la letra a en inglés).

Como empecé diciendo, quiero pasar por nativo lo más posible, así que he tratado de aprender el idioma local. El asunto del acento –que hubiera sido de otro modo lo más difícil: por ejemplo, nunca se me quitó mi acento chilango en español a pesar de vivir 10 años en el norte de México– básicamente resuelto, me quedaba principalmente algunas cuestiones de vocabulario (el mío era más bien gringo, por las películas y los libros). Así que aprendí a decir washroom en lugar de restroom, toque (se pronuncía más o menos como “tuc” se pronunciaría en español y no “toc” como en el francés del que viene, ni como took, el participió de take, como inicialmente creía yo) en lugar de beanie o skull cap, zed en lugar de zee (muy importante en matemáticas saber como se llama la letra z).

Bueno, ahora que lo pienso, si hay una cosa de acento que tuve que corregir: suenas muy poco torontoniano si dices Toronto, aquí se dice Toronno.

También aprendí cosas que no se si cuentan como asunto de idioma o de carácter nacional. Cuando me preguntan How are you? ya no contesto Fine u OK como antes, sino Not bad o Not too bad (respectivamente). Ya no digo that was nice, sino that wasn’t bad; en lugar de awesome ahora digo pretty good, eh? en un arrebato de entusiasmo.

Un cambió al que siendo mexicanos me apena confesar Paola y yo nos acostumbramos muy rápido es a saludar meramente hablando, sin tocar al saludado. No más apretones de mano ni besos en la mejilla. Tan poco he tocado extraños en el último año que cuando Carlos (un español) nos presentó a su esposa Jara (también española, aunque con ese nombre la aclaración me parece innecesario) y ella me saludó con un beso en cada mejilla, a la usanza española, sentí un pánico momentáneo.

Autor: Omar

re(des)conocido autor de 1.0 blog(s).

3 thoughts on “Going Native”

  1. Me llama la atención lo diferentes que son las cosas entre Ottawa y Toronto, realmente no sé a qué se deba, pero aquí van unos ejemplos, casi todos basados en mis observaciones de mis compañeros Canadienses.

    Mis compañeros usan awesome y pretty good indistintamente.
    Acá en general la gente responde good a How are you?
    Incluso los canadienses evitan más responder fine que good.
    En CBC Radio 1 he escuchado que los locutores casi siempre dicen Tor-ont-o
    Aunque si escuchas que los canadienses terminan algunas frases con eh, entre los estudiantes de posgrado y los profesores es extremadamente raro

    Tengo una compañera que dice que la gente de Ottawa tiene un acento muy partícular, pero yo francamente no lo identifico.

    En cuanto al contacto físico, me parece todavía más curioso que con nuestros amigos canadienses tenemos exactamente el mismo tipo y cantidad de contacto físico que con nuestros amigos mexicanos (en Canadá, o en México). Cuando vinimos, como yo sabía que acá no había mucho contacto físico y que la gente guardaba más distancia al conversar, me sacó mucho de onda comprobar lo contrario, incluso con gente a la que no llevas más de dos minutos de conocer. Sentí ese tipo de pánico que comentas, más de una vez.

    En alguna ocasión conversando sobre esto con una amiga, ella me comentó que en Canadá, entre los canadienses o quienes su lengua materna es el inglés, sólo los gringos y los ingleses evitaban el contacto físico y guardaban mayor distancia al conversar. Pero aclaró que los ingleses son peores que los gringos.

    En fin, me da gusto que se estén adaptando, felicidades. Nosotros aún estamos muy lejos de eso.

  2. Se me hace que la falta de contacto entre los torontonianos se debe a lo cosmopolita que es: hay tanta gente de tantos lugares que mejor no tocar antes de que uno la vaya a cagar y le moleste al otro que quién sabe cuáles sean sus costumbres. ¿O por qué será?

  3. Hola

    Creo que haces bien en decir que su la esposa de Carlos es española. Cuando lo leí lo primero que pensé fue ¿de donde es este nombre de Jara? ¿Turquía? Claro, luego se lo he contado a un par de amigos españoles y resulta que es un nombre español, pero no muy común.
    Me gusta tu blog.
    Felicidades por el nacimiento del bebé.

    Saludos desde España.

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