Cambiando puerco por frijoles

Como escribí en la entrada anterior, nos vamos de Toronto. Vamos a cambiar puerco por frijoles: vamos de Hogtown a Beantown.

En los 1860 Toronto, lo que había de Toronto en ese tiempo, tenía la segunda mayor planta de procesamiento de carne de puerco del continente. La William Davies Company, fundada por un inmigrante inglés que empezó vendiendo jamón en el mercardo de St. Lawrence (un mercado excelente con una página web horrible), empacaba y distribuía millones de kilos de productos porcinos. En aquella época, anterior a la refrigeración (!) los productos de carne se solían empacar en salmuera; William Davies empezó a usar refrigeradores a principios del siglo 20. Para entonces ya había expandido su empresa: ya procesaba la carne y hasta tenía mataderos enormes. La abundancia de puerco y la escasez de creatividad le dieron a Toronto el apodo Hogtown.

Beantown se refiere a Boston. El nombre viene de la época colonial, cuando uno de los platillos favoritos de los Bostonianos eran frijoles horneados con melaza. En aquellos tiempos, Boston tenía mucha melaza porque participaba en el triángulo de la esclavitud: esclavos en el Caribe cultivaban caña que se transportaba a Boston donde hacían con ella melaza y, de la melaza, ron; el ron se llevaba al oeste de África para comprar más esclavos. Incluso después de que se terminaran esas prácticas atroces, Boston siguió produciendo y por eso seguía inundado de melasa, a veces literalmente como durante el fabuloso Desastre de Melasa en Boston, en el que un torrente de melaza asesina fluyó por las calles a una velocidad estimada de 56 km/h matando a 21 personas.

Una vez ví en el programa del bostoniano Conan O’Brien a Kevin Pollak haciendo una excelente imitación de Christopher Walken. Walken, según Pollak, decía que el monstruo de Frankenstein nunca le dió miedo porque se mueve demasiado lento. Y Walken tiene razón, o al menos la tendría si él hubiera dicho eso y no Kevin Pollak imitándolo. Saber todo esto me tranquiliza enormemente porque siempre me asustó más la melaza que el monstruo de Frankenstein y solo hasta ahora que sé porque: la velocidad. Fue un verdadero alivio sentir que lo que yo creía era una fobia mía, realmente es una preocupación completamente racional.

Todo esto es para explicar que no tengo idea de porqué el apodo de Boston no es Mollassesville en lugar del anodino Beantown…

Y mentí un poco: no nos vamos estríctamente a Boston, sino a Cambridge, una ciudad pequeña separada de Boston por el río Charles y famosa por albergar dos excelentes universidades –Harvard y MIT– pero que hasta donde yo se, no tiene apodos pintorescos. Como dije en la entrada anterior, quizá sea una locura cambiar de escuela cuando ya llevo varios años aquí, pero acabé interesado en áreas que no se estudian aquí en Toronto y mi asesor me aconsejo que me cambiara a Harvard. La única desventaja que le veo al asunto es que me voy a tardar más de lo normal en terminar, pero eso es algo con lo que ya tengo experiencia…

Autor: Omar

re(des)conocido autor de 1.0 blog(s).

4 thoughts on “Cambiando puerco por frijoles”

  1. Hola, tenía bastante de no leer tu blog y vaya momento que elegí. Mucha suerte en Beantown, o más bien al otro lado del río de Beantown.

  2. ¿En qué área estás interesado? Tengo algunos amigos en Beantown y voy seguido a visitarlos, ya que vivo cerca. En abril fui a una muy buena plática sobre curvas elípticas en Harvard.
    Mucha suerte,
    Enrique Treviño

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