No sé muy bien como Eduardo se volvió fan de Toy Story, y en especial de Buzz Lightyear, a quién le dice siempre ¡Buzz!. Ocurrío antes de que viera las películas, creo que de ver el material promocional de Toy Story 3. Durante semanas, siempre que pasabamos por enfrente del cine que está cruzando la calle, Eduardo se acercaba a los pósteres, señalaba el de Toy Story 3 y gritaba ¡Buzz!. La primera que pasamos por ahí después de que quitaran el póster, recorrió la hilera de pósteres, frunció el ceño y dijo ¿Buzz?. Se emocionaba cuando veía los trailers en la tele y le gustó mucho mucho ver la primer película. Y se fija en los detalles: cuando vió este póster también dijo ¡Buzz!:
Si fuera otra clase de papá estaría emocionado o preocupado de que Eduardo se vuelva tipógrafo de grande.
Decidimos, pues, llevarlo al cine a ver Toy Story 3. Fue todo un éxito: Eduardo se impacientó durante los interminables comerciales previos a la película, pero en cuanto empezó gritó ¡Buzz!, se acomodó en su asiento y estuvo absorto hasta el final. Es cierto que durante algunas escenas se veía… no espantando precisamente, pero un poco nervioso; pero nunca nos pidió que lo sacaramos de la sala, ni dejó de ver la pantalla, ni lloró (cosa que no puedo decir de su papá). Salimos los tres muy satisfechos.

Escrito por Omar 